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Blog Luis Lozano: ¿CON CIUDADANOS, O CON PODEMOS-COMPROMÍS?

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El sábado 6 de Junio se reunió el Comité Nacional del PSPV-PSOE para analizar el resultado de las elecciones autonómicas y municipales, así como para debatir la política de pactos con otras fuerzas políticas con el fin de alcanzar gobiernos de progreso en nuestras ciudades y en el Consell de la Generalitat Valenciana.
Soy miembro del Comité Nacional del PSPV-PSOE y tuve la oportunidad de expresar mi opinión sobre estos asuntos y así intervine junto a otros 32 compañeros y compañeras que solicitaron la palabra.
La prensa ha querido reflejar lo que en aquel cónclave expresé pero, como es normal y debido al poco espacio del que disponía el redactor, solo apareció casi como un titular: “Luis Lozano, representante de la corriente FSP-UGT, solicitó pactar con Ciudadanos”.
En primer lugar debo decir que no existe ninguna corriente FSP-UGT en el Partido Socialista. Soy militante del PSOE desde 1982 y miembro de su Comité Nacional desde hace al menos 12 años, donde he sido elegido por los Congresos independientemente de mi pertenencia a UGT o a los cargos que pueda tener en mi sindicato. Además, en el Comité Nacional del PSPV, hay compañeros y compañeras que militan en otros sindicatos y ninguno lidera tampoco ninguna corriente sindical dentro del PSPV-PSOE.
Dicho esto, quiero a través de este blog trasladar mi opinión completa y las razones que me llevaron en el sábado pasado a plantear la conveniencia de pactar con Ciudadanos la Presidencia del Consell de la Generalitat.
Allá voy. La noche del 24 al 25 de Mayo fue, sin duda alguna, una de las más esperanzadoras de los últimos años. Por fin se ponía punto y final a la larga pesadilla de los gobiernos de mayorías absolutas del PP tanto en la Generalitat Valenciana como en la enorme mayoría de los ayuntamientos del País Valencià, incluido el de Valencia.
El resultado electoral sin ser el mejor posible para el PSOE, sí que nos permitía junto a otras fuerzas progresistas desalojar al PP de las instituciones más importantes de nuestra Comunidad Autónoma y cumplir el mandato mayoritario de los valencianos y valencianas.
Porque a mi juicio, esa es la primera conclusión de la jornada electoral; se mandata a los partidos a sustituir al PP allá donde gobierne.
Rápidamente todos pensamos en gobiernos progresistas tripartitos, conformados por PSOE, Compromís y Podemos.
Además todo el mundo aseveraba que se había acabado el tiempo de las mayorías absolutas y que la ciudadanía nos obligaba a reinstaurar la cultura del pacto y del acuerdo.
Yo personalmente, y creo que todos los socialistas, estábamos de acuerdo que los pactos para conformar gobiernos de progreso deberían sustentarse sobre acuerdos en las políticas a desarrollar, examinar los programas electorales, y acordar la próxima acción de gobierno.
Y si esto era así, no debería de existir ningún problema en la elección de alcaldes, alcaldesas y en la del President o Presidenta de la Generalitat: la lista más votada debería de proponer el máximo dirigente de cada institución, previo acuerdo de las políticas a implementar. La lógica democrática debe funcionar de ese modo, a mi juicio.
Semanas antes de las elecciones ya nos desayunamos en una entrevista en el periódico Levante-EMV de la ciudad de Valencia con las declaraciones del máximo líder de Podemos en nuestra Comunidad Autónoma, Sr. Montiel, en las que afirmaba que para Podemos la candidata a presidir la Generalitat  era la Sra. Mónica Oltra, la candidata de Compromís.
Extraña afirmación, porque parecía fuera de toda lógica que antes de las elecciones un candidato de un Partido se descarta a priori y prefiere a la candidata de otro.
Pensé que lo manifestado por el Sr. Montiel podría deberse a su hipotética falta de experiencia, porque no cabía en mi mente que pudieran estar tejiéndose alianzas en cuartos oscuros o en mesas de restaurantes sin la transparencia y publicidad de que hacían gala los ahora partidos emergidos.
Mi esperanza de un gobierno tripartito se fue al carajo cuando el Sr. Montiel anunció que Podemos no entraría a formar parte de ningún gobierno donde estuviera el PSOE, trasladando la imagen que el PSOE era un partido con alguna mancha que un partido como el suyo no podía compartir de ninguna manera.
Ese fue el primer insulto de la semana. A continuación la Sra. Oltra comenzó a trasladar opiniones de que era preciso hablar del QUÉ antes de hablar del QUIÉN, pero automáticamente reclamaba para ella la presidencia de la Generalitat sin hablar ni una palabra del programa de gobierno.
Oltra reclamó para ella una autoridad moral que negaba al PSOE. Según ella el PSOE, independientemente del número de votos y de diputados obtenidos, era un partido perdedor y Compromís, partido que ella tildaba de emergente, era el ganador moral de las elecciones aunque tuviese menos votos y menos diputados que el PSOE.
Curiosa manera de entender la democracia: si tú tienes más votos que yo, yo afirmo que los míos tienen más valor, porque sí. Despotismo ilustrado o algo así, ¿no os parece?
Pero además, aparece en escena el líder máximo de Podemos, el Sr. Iglesias, y lejos de apaciguar las tensiones de esos días provocadas por tanto disparate, afirma que Podemos no gobernará con el PSOE en ningún sitio. Eso sí, reclama los votos del PSOE para los candidatos de las plataformas electorales en las que está incluido Podemos sin más.
Y yo que pensaba que Compromís al ser un partido Valenciano no dependía de nadie más, me llevo otra sorpresa al tener conocimiento, como todos hemos sabido, de una comida entre la Sra. Oltra y el Sr. Iglesias en la que no ha habido luz ni taquígrafos y en la que supuestamente concretaron que Podemos la apoyaba a ella como Presidenta de la Generalitat a cambio de una coalición electoral de cara a las elecciones generales de Noviembre entre Compromís y Podemos, para posibilitar al Sr. Iglesias ser Presidente del Consejo de Ministros de España.
Me vienen a la memoria los gritos de tantos indignados e indignadas de “Que no, que no, que no nos representan “ en alusión a los partidos políticos del viejo régimen, a los que acusaban de repartirse el poder, de no contar con la gente, de reuniones secretas donde se decidía el futuro de España, etc. etc.
Llegados a este punto entra en liza otro partido recién emergido, Ciudadanos, cuya lideresa, la Sra. Punset, ofrece su apoyo al PSOE a cambio de nada, y de ese modo permitir que el segundo partido más votado en la Comunidad Valenciana obtenga la Presidencia de la Generalitat.
Y yo me pregunto, ¿qué habrá de malo, después de tanto insulto y de tanta descalificación moral, intentar alcanzar un acuerdo para presidir la Generalitat con un partido que te respeta y no te exige ningún cambio de tu programa electoral?
En definitiva, ¿está el PSOE  obligado a realizar una política de genuflexión permanente ante dos partidos, que al menos por boca de sus máximos dirigentes no quieren nada con él?
Y, si por el contrario, otro partido con el que existen diferencias políticas importantes te oferta su apoyo a cambio de ningún cambio programático, ¿no es legítimo y democrático aceptar su oferta y respetar la voluntad de los más de 500.000 votantes que obtuvo el Sr. Puig al frente del PSPV-PSOE?
Por cierto lo de que Compromís es un partido emergente que se lo cuenten a otro. Llevan toda la vida democrática en nuestra comunidad actuando en política y han compartido gobiernos municipales tanto con el PP, como con el PSOE.
Y su lideresa Mónica Oltra hace más de treinta años ya formaba parte del Consell Valencià de la Joventut representando a la UJCPV, órgano juvenil del Partit Comunista del País Valencià. Recientemente ese órgano ha celebrado su treinta cumpleaños, se ha editado un libro con su historia y la Sra. Oltra ya aparecía por allí.
Yo prefiero como es lógico gobiernos de carácter progresista, bipartitos o tripartitos, donde la lealtad y el pacto sean el común denominador y, sobre todo, el respeto democrático a la mayoría.
Pero si solo existe insulto y desprecio, la lealtad a los centenares de miles de valencianos que nos han votado para que el Sr. Puig sea president de la Generalitat nos obliga a explorar todas las vías posibles.
En definitiva, esa es mi opinión. Siempre he defendido el respeto a las mayorías democráticas, nunca he creído en la superioridad moral de ningún partido sobre otro, y todos los votos me parecen igual de respetables. Por eso manifesté el sábado mi apoyo a la decisión del PSPV-PSOE de respaldar al candidato de Compromís a la Alcaldía de Valencia y que el Sr. Ribó sea el sustituto de la Sra. Barberá porque representa al partido progresista más votado.
Entiendo que mi posición sorprenda a alguno, entiendo que haya gente que no la comparta, pero jamás despreciaré a nadie por sus ideas políticas, incluso a los que no sean de mi opinión.
 

 

   

 

  

 

 

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